
El Gobierno nacional oficializó una actualización parcial del 0,5% en los impuestos a los combustibles líquidos que comenzará a regir desde el 1° al 31 de mayo de 2026, según el Decreto 302/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial. El resto del incremento previsto será diferido para junio, en un intento por moderar el impacto en los precios.
La normativa establece el aumento en los montos del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, con efectos directos en los surtidores de todo el país. Para las naftas sin plomo y nafta virgen, el ajuste implica un incremento de $10,398 por litro en el impuesto a los combustibles líquidos, y $0,637 por litro correspondiente al impuesto al dióxido de carbono.
En el caso del gasoil, el tributo subirá $9,269 por litro en el impuesto a los combustibles líquidos, $5,019 para el tratamiento diferencial de determinadas regiones —como Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, el Partido de Patagones en Buenos Aires y el departamento Malargüe en Mendoza—, y $1,056 en el impuesto al dióxido de carbono.
El Ejecutivo precisó que los ajustes remanentes correspondientes a las actualizaciones de 2024 y 2025 no serán aplicados plenamente en mayo y quedarán postergados hasta junio, a fin de “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.
La decisión surge en un contexto marcado por la presión internacional sobre los precios energéticos, agravada por el conflicto bélico en Medio Oriente, y apunta a atenuar el impacto inmediato en los surtidores y evitar un mayor efecto en la inflación, que viene mostrando una aceleración en los últimos meses.
Con esta medida, la administración de Javier Milei continúa la política de desdoblamiento y postergación de aumentos impositivos sobre los combustibles iniciada en 2025. Según estimaciones de la consultora Economía y Energía, las postergaciones del año pasado representaron una pérdida fiscal de US$2.326 millones.
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