
La emblemática activista por los derechos humanos murió este domingo en el Hospital Italiano. Su lucha inquebrantable comenzó en 1975 tras la desaparición de su hijo Alejandro a manos de la Triple A. Será velada en el sindicato FOETRA, dejando como legado su icónica bandera: «La única lucha que se pierde es la que se abandona».
El movimiento de derechos humanos en la Argentina y la memoria colectiva del país sufrieron una pérdida irreparable. Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, universal y afectuosamente conocida como Taty Almeida, falleció este domingo 14 de junio de 2026 a los 95 años. La histórica presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora se encontraba internada en el Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires debido a un progresivo deterioro de su salud.
Según confirmaron sus familiares y allegados más íntimos, el deceso se produjo a las 19:20 horas. Minutos antes, el equipo médico había decidido sedarla «porque ya su cuerpito no aguantaba más». A través de un emotivo mensaje, su entorno expresó: “Gracias por haber acompañado sus relatos… nos dio mucha felicidad a todos”. Asimismo, se informó de manera preliminar que su último adiós y velatorio se llevará a cabo en las instalaciones del sindicato de telecomunicaciones FOETRA.
El dolor que encendió una lucha eterna
Nacida en el seno de una familia con fuertes lazos militares, la vida de Taty cambió drásticamente y para siempre a mediados de la década del 70. El motor de su transformación en militante activa fue el secuestro y desaparición de su hijo, Alejandro Martín Almeida. El joven tenía apenas 20 años, se desempeñaba como trabajador de la agencia de noticias Télam y cursaba sus estudios universitarios cuando, en junio de 1975, fue secuestrado por la organización paraestatal Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) durante la gestión gubernamental de Isabel Martínez de Perón.
Aquel golpe devastador empujó a Taty a las calles. Rompiendo con los mandatos de su propio entorno, se integró al incipiente grupo de mujeres que, portando pañuelos blancos en sus cabezas, comenzaron a marchar alrededor de la Pirámide de Mayo para exigir la aparición con vida de sus hijos, desafiando primero el terror paraestatal y, posteriormente, la dictadura cívico-militar instaurada en 1976.
Referente de la Línea Fundadora y faro de generaciones
Con el correr de las décadas, y tras producirse las conocidas diferencias metodológicas e internas dentro del movimiento originario, Taty Almeida asumió un rol de liderazgo fundamental al frente de la Línea Fundadora de las Madres de Plaza de Mayo. Su figura trascendió las fronteras partidarias y sectoriales, convirtiéndose en un faro de consulta permanente para organizaciones sociales, colectivos juveniles y referentes políticos tanto nacionales como internacionales.
Lúcida, vehemente y dueña de una profunda calidez para comunicar el horror y transformarlo en amor, Almeida acuñó y defendió hasta su último suspiro una máxima que adoptaron miles de militantes en el continente: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”.
El comunicado oficial emitido por su círculo íntimo cerró la triste jornada reafirmando las banderas que guiaron más de medio siglo de su existencia: “A las 19.20 del 14 de junio falleció en el Hospital Italiano nuestra querida Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. ¡30 mil detenidos desaparecidos, Presente. Ahora y siempre!”.
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