
Entre las víctimas hay cinco menores de edad de entre 2 y 10 años. El siniestro se desencadenó en una vivienda de Capital cuando intentaban calefaccionarse utilizando las hornallas y el horno de la cocina, que terminó apagándose. Una llamada desesperada alertó a los servicios de emergencias médicas.
Una vez más, el peligro silencioso del invierno estuvo a punto de provocar una tragedia en la provincia. Un grupo familiar compuesto por siete personas —tres adultos y cinco menores— sufrió una severa intoxicación por inhalación de monóxido de carbono en el interior de su vivienda, ubicada en el Barrio Manantial, en el departamento Capital. Todos los afectados debieron ser trasladados de urgencia en ambulancias tras manifestar cuadros avanzados de malestar físico generalizado.
El dramático episodio motivó el despliegue de varias unidades sanitarias y encendió nuevamente las alarmas sobre los riesgos del uso de artefactos de cocina como métodos improvisados de calefacción para combatir las bajas temperaturas.
Un llamado de auxilio que evitó una tragedia
De acuerdo con las fuentes policiales, la situación se conoció a raíz de una comunicación telefónica desesperada. Una mujer de 34 años acudió a las autoridades tras recibir el llamado de su hermano de 28 años, quien desde el interior de la casa del Barrio Manantial manifestó de forma confusa que se estaban «intoxicando con gas» luego de que el horno de la cocina se apagara de manera imprevista mientras dormían o descansaban.
Al arribar al domicilio, el personal de emergencias se encontró con un escenario crítico: el monóxido de carbono había invadido los ambientes. En el lugar se encontraban el joven de 28 años, su padre de 66, su hermana de 27 y cinco niños de 10, 9, 7, 3 y 2 años de edad. Todas las personas presentaban un fuerte y agudo dolor de cabeza, adormecimiento y náuseas, síntomas inequívocos de la inhalación del gas venenoso.
Asistencia médica y calefacción peligrosa
Las ambulancias del servicio de emergencias procedieron al traslado inmediato de los afectados. Por la complejidad del cuadro en las edades tempranas, los cinco menores fueron derivados con prioridad, quedando dos de ellos alojados en las salas especializadas del Hospital Guillermo Rawson.
Los damnificados reconocieron ante el personal de salud que habían encendido las hornallas y el horno con el objetivo de templar la vivienda ante el frío reinante, una práctica sumamente peligrosa debido a que estos artefactos consumen el oxígeno de los espacios cerrados rápidamente.
En el centro asistencial, el grupo de adultos fue asistido por el médico clínico de guardia, Dr. Juan Ignacio Porras, mientras que los pequeños quedaron bajo el estricto cuidado de la pediatra Dra. Estela Riveros. Según el último parte médico oficial, todos los pacientes se encuentran bajo terapéutica de oxígeno, en condición estable y permanecen en observación para evaluar su evolución clínica.
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