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Día de la Independencia: todo el color del tradicional desfile en San Juan. Vivo

Día de la Independencia: todo el color del tradicional desfile en San Juan.  Vivo
Día de la Independencia: todo el color del tradicional desfile en San Juan. Vivo

La avenida Ignacio de la Roza se vistió de celeste y blanco en una vibrante celebración del Día de la Independencia en San Juan, a pesar de una jornada marcada por el intenso frío.

Desde temprano, los sanjuaninos se congregaron a lo largo de la avenida, llevando banderas argentinas y vistiendo abrigos pesados para combatir las bajas temperaturas. Las instituciones educativas, organizaciones comunitarias y fuerzas de seguridad desfilaron con orgullo, mostrando la riqueza cultural y el espíritu patriótico de la provincia.

Mensaje social del arzobispo de San Juan en el Tedeum del Día de la Independencia

En el Día de la Independencia, se celebró el tradicional Tedeum en la Iglesia Catedral de San Juan, donde Monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, ofreció un poderoso mensaje social. El evento contó con la participación de autoridades del Gobierno sanjuanino, encabezadas por el vicegobernador a cargo de la gobernación, Fabián Martín.

Previo a la ceremonia religiosa, se rindió homenaje a Fray Justo Santa María de Oro, figura fundamental de la Independencia. Durante su homilía, titulada «Una casa es la cuna de la Patria», Monseñor Lozano resaltó la voluntad y el patriotismo de los congresales, y trazó un paralelismo con la necesidad de construir una Patria justa.

Día de la Independencia: todo el color del tradicional desfile en San Juan. Vivo
Día de la Independencia: todo el color del tradicional desfile en San Juan. Vivo

Homilía de Monseñor Jorge Lozano:

«En la Casa Histórica de Tucumán, el 9 de julio de 1816, los 33 Congresales firmaron el acta de la Independencia. En las paredes de la sala de las deliberaciones hay cuadros que evocan esos momentos solemnes y fundacionales. Los retratos de aquellos hombres parecen haber superado las barreras del tiempo haciendo de testigos y alentándonos a tomar con carnadura propia esos nobles ideales. Entre ellos se destacan Francisco Narciso de Laprida y Fray Justo Santa María de Oro, de participación categórica en las decisiones.

Los Diputados no coincidían en todo, y reconocían tener serias diferencias entre sí, fruto también de los pareceres de aquellos a quienes representaban. No obstante, les unía la búsqueda del interés superior del futuro de una Nación independiente de cualquier tipo de dominación. No debemos pasar por alto que los acontecimientos de los cuales estamos haciendo memoria agradecida, se desarrollaron en una casa de familia prestada para que los Congresales pudieran reunirse, debatir, intercambiar ideas y llegar a algunos acuerdos.

Allí mismo, por aclamación espontánea y unánime, ‘invocando al Eterno que preside el Universo, en nombre y por autoridad de los pueblos que representaban’, declararon solemnemente a la faz de la tierra investirse del alto carácter de una nación libre e independiente.

Los Congresales convirtieron esta casa de familia en un espacio fecundo, donde se desarrolló una auténtica deliberación parlamentaria. Esto resulta para nosotros un símbolo de lo que queremos ser como Nación: una familia.

El Papa Francisco nos enseña que en la construcción social y política ‘el tiempo es superior al espacio’. Experimentamos una tensión entre la plenitud deseada y el límite concreto que topamos. Nos sentimos tironeados entre la coyuntura que reclama respuestas inmediatas, y el horizonte hacia el cual queremos caminar.

Decía Don Atahualpa Yupanqui ‘Es mi destino, piedra y camino, de un sueño lejano y bello soy peregrino…’

‘La utopía nos abre al futuro como causa final que atrae’ (EG 222). El deseo nos mueve a la búsqueda. Los sueños nos llevan a la entrega generosa y nos liberan de ser calculadores.

Por eso decimos que la coyuntura es cambiante. El horizonte, en cambio, permanece. En consecuencia, insiste Francisco, es necesario ‘trabajar a largo plazo sin obsesionarse por resultados inmediatos’, y cuidarnos de la tentación tan a la mano de ‘privilegiar los espacios de poder en lugar de los tiempos de los procesos’.

Nada de ansiedad, pero sí convicciones claras y tenacidad. Sabemos que andando solo se llega más rápido, pero con otros se llega más lejos.

Los procesos no siempre producen réditos políticos inmediatos, que son tan rápidos como efímeros y no construyen plenitud humana. Tengamos en cuenta la parábola del trigo y la cizaña que acabamos de proclamar (Mateo 13, 24-30). Con el tiempo vence la bondad del trigo.

La gesta libertadora del general San Martín llevó mucho tiempo madurando en su corazón e imaginación. Pero supo esperar la Declaración de la Independencia para que su Ejército tuviera la legitimidad necesaria de actuar en nombre de una Nación soberana.

Pido a Dios nos ayude a construir una Patria de hermanos».

El mensaje de Monseñor Lozano resonó profundamente entre los presentes, recordando a todos la importancia de la unidad, la justicia y la construcción de una nación basada en el bien común y la solidaridad.

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