
Un llamado al 911 movilizó a la Policía de San Juan, Bomberos y la brigada de Explosivos en pleno centro de la provincia. Una mecha de totora asomaba de una caja de zapatillas que escondía tres botellas con combustible listo para arder.
La tranquilidad del domingo por la noche en la intersección de calles Tucumán, entre San Luis y 25 de Mayo. A metros del edificio de la Fiscalía de Estado, en el departamento Capital, la presencia de un paquete sospechoso abandonado sobre la vía pública encendió todas las alarmas de los vecinos y transeúntes que circulaban por la zona.
Lo que a primera vista parecía basura sobre la vereda terminó montando un despliegue de seguridad de altísima gravedad: una caja de calzado con un mechero de fabricación casera a la vista. Ante el riesgo inminente de un artefacto explosivo o incendiario, se activó de inmediato el protocolo de emergencia interinstitucional, cercando el perímetro con efectivos policiales, dotaciones de Bomberos y ambulancias del servicio de salud.
Especialistas en explosivos tomaron el control de la escena y trabajaron bajo extrema tensión durante varias horas. Tras aplicar los procedimientos de rigor para neutralizar el peligro, los peritos abrieron el empaque e inspeccionaron su interior: el sospechoso mechero —elaborado a prima facie con tela tipo totora— estaba conectado directamente a tres botellas cargadas con combustible líquido. Se trataba de una bomba molotov artesanal a gran escala, lista para ser detonada.
El dispositivo fue asegurado y retirado bajo cadena de custodia para los peritajes caligráficos y de huellas correspondientes. Tras constatar que la zona estaba fuera de peligro, se habilitó nuevamente la circulación vehicular y peatonal. Afortunadamente, no se registraron heridos ni daños materiales, pero la investigación policial y judicial ya está en marcha para dar con quienes colocaron la amenaza incendiaria a metros de un organismo estatal clave.
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