Confirmaron viruela del mono en San Juan: qué hacer ante la aparición de lesiones

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Confirmaron viruela del mono en San Juan: qué hacer ante la aparición de lesiones
Confirmaron viruela del mono en San Juan: qué hacer ante la aparición de lesiones

El Ministerio de Salud de la Nación notificó el diagnóstico en su último informe semanal. El contagio forma parte de cuatro nuevas confirmaciones registradas en el país, elevando a 15 el acumulado nacional durante 2026.

La provincia de San Juan fue incluida en el reporte oficial del Ministerio de Salud de la Nación tras la confirmación de un caso de mpox, afección previamente conocida como viruela símica o viruela del mono. El caso local integra la nómina de cuatro nuevos diagnósticos ratificados en el país durante la semana epidemiológica comprendida entre el 2 y el 8 de agosto.

De acuerdo con la información volcada en el boletín epidemiológico nacional, los estudios virológicos determinaron que las muestras corresponden al clado Ib del virus. Además de la notificación registrada en San Juan, se ratificaron dos casos en la provincia de Buenos Aires y uno en Córdoba, identificándose en dos de los pacientes antecedentes de viaje reciente a Francia y Alemania.

Con estas actualizaciones, Argentina contabiliza un total de 15 casos acumulados de mpox desde el inicio del año hasta la semana 31. La distribución de los diagnósticos ubica a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con ocho casos, seguida por Córdoba con tres, Buenos Aires con dos, y San Juan y Río Negro con un caso cada una. El perfil de los infectados muestra que 14 corresponden a personas de sexo masculino y uno a sexo femenino, en un rango etario que va de los 21 a los 50 años.

Formas de transmisión y cuadro clínico

La mpox es una infección zoonótica viral que puede transmitirse entre seres humanos. La vía principal de propagación es el contacto físico estrecho y directo, piel con piel, con una persona infectada. El virus ingresa al cuerpo a través de pequeñas lesiones cutáneas —incluso aquellas no visibles a simple vista—, membranas mucosas (ojos, nariz, boca) o mediante las vías respiratorias.

El período de incubación suele desarrollarse en una ventana de 6 a 13 días, aunque en determinados cuadros puede extenderse entre 5 y 21 días. Las manifestaciones clínicas iniciales suelen incluir:

  • Fiebre o sensación febril persistente.

  • Ceñido dolor de cabeza y dolores musculares o de espalda.

  • Inflamación de los ganglios linfáticos.

  • Marcado cansancio o debilidad generalizada.

Entre uno y cinco días posteriores a los primeros síntomas sintomáticos, suele aparecer una erupción caracterizada por ampollas que evolucionan en etapas hasta la formación de costras. La capacidad de contagiar se mantiene activa durante todo el proceso eruptivo, finalizando únicamente cuando las costras cayeron por completo. En la gran mayoría de los casos, la enfermedad evoluciona de forma autolimitada, resolviéndose en un lapso de 14 a 21 días, requiriendo un monitoreo especial en personas con inmunocompromiso.

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