
Lucas Martín y Milena Liberti cayeron en una elaborada trampa informática. Los delincuentes simularon ser pacientes de la joven, fingieron una transferencia errónea y luego se hicieron pasar por operadores del Banco Macro para saquear sus cuentas de ahorro y billeteras virtuales. La UFI de Delitos Informáticos ya rastrea la ruta del dinero.
Una audaz y aceitada maniobra de ingeniería social golpeó de lleno al círculo familiar de una de las máximas autoridades políticas de la provincia. Lucas Martín, hijo del vicegobernador de San Juan, Fabián Martín, y su pareja, la profesional Milena Liberti, se convirtieron en las últimas horas en las nuevas víctimas de la creciente ola de estafas virtuales que azota a la región. Mediante un ardid que combinó la suplantación de identidad por WhatsApp y llamados telefónicos fraudulentos, los delincuentes lograron quebrar las barreras de seguridad de la pareja y vaciar por completo sus cuentas bancarias y billeteras virtuales.
El engaño comenzó a urdirse cuando Liberti recibió un mensaje a través de WhatsApp por parte de un supuesto cliente que solicitaba de manera urgente una consulta profesional para una menor de edad. Una vez coordinado el turno, los presuntos interesados volvieron a contactarse con la joven para manifestarle, con un tono de fingida desesperación, que al momento de intentar abonar o señar la consulta médica habían cometido un grave error administrativo, transfiriéndole por equivocación una abultada e inexistente suma de dinero.
Pocos minutos después del mensaje, la confusión de la profesional fue aprovechada por el segundo eslabón de la banda delictiva. Liberti recibió una llamada telefónica de personas que se presentaron falsamente como representantes del área de seguridad del Banco Macro. Con el argumento de que debía «aclarar de forma inmediata el origen de los fondos recibidos» para evitar el bloqueo preventivo y una penalización en su caja de ahorros, los falsos operadores la guiaron paso a paso para tomar el control de su banca móvil.
En medio del asedio telefónico, los estafadores le advirtieron a la joven que requería de un «garante bancario» para destrabar la situación. Fue allí cuando sumaron a la llamada a su pareja, Lucas Martín, quien también acató las directivas telefónicas, permitiendo que los delincuentes saquearan las aplicaciones de ambos de forma simultánea.
Investigación judicial para seguir la ruta del dinero
Al percatarse del millonario desfalco y de la desaparición total de sus fondos, la pareja se dirigió de urgencia a la sede de la Comisaría 4° para radicar la denuncia penal correspondiente. Debido a la gravedad institucional del hecho y las características del ciberdelito, tomó intervención inmediata la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) de Delitos Informáticos.
El caso quedó en manos de los fiscales Nicolás Alvo y Gabriela Blanco, quienes trabajan junto al ayudante fiscal Juan Mattar. El equipo judicial ordenó las primeras medidas de rigor, que incluyen el requerimiento de los registros de llamados a las empresas de telefonía móvil y el rastreo de urgencia del flujo de transferencias bancarias a través del sistema de Coelsa (Compensadora Electrónica de S.A.). El objetivo es identificar las denominadas «cuentas puente» o «mulas» que los delincuentes utilizan para dispersar el dinero robado antes de transformarlo en criptoactivos o retirarlo en efectivo por cajeros automáticos.
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