El Niño podría alcanzar categoría «muy fuerte»: San Juan coordina acciones preventivas en departamentos cordilleranos y zonas vulnerables

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El Niño podría alcanzar categoría «muy fuerte»: San Juan coordina acciones preventivas en departamentos cordilleranos y zonas vulnerables
El Niño podría alcanzar categoría «muy fuerte»: San Juan coordina acciones preventivas en departamentos cordilleranos y zonas vulnerables

 

Tras un extenso ciclo de sequía, la acumulación de nieve en la cordillera y las proyecciones de mayor pluviosidad plantean un escenario hídrico diferente. A través del COPRE, la provincia ejecuta tareas de limpieza de cauces, refuerzo de defensas y monitoreo de los embalses.

La provincia de San Juan transita la víspera de una temporada estival sensiblemente distinta a la de los últimos años. La convergencia del fenómeno macroclimático de El Niño —que registra anomalías térmicas de entre 2,5 °C y 5 °C en el Pacífico Ecuatorial— junto a las intensas nevadas invernales registradas en la cordillera andina configuran un panorama de mayor oferta hídrica, pero también de necesarios resguardos preventivos.

Frente a este marco, el Ejecutivo provincial articula acciones operativas mediante la Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencia (COPRE), organismo que nuclea a diversas áreas gubernamentales y a los municipios para relevar sectores de piedemonte, zonas con antecedentes de revenición y corredores viales propensos a aluviones.

1. El impacto del fenómeno de El Niño

Las mediciones globales ratifican la consolidación de El Niño, cuya intensidad podría alcanzar parámetros elevados en los próximos meses. Para la región cuyana, esto no implica precipitaciones ininterrumpidas, sino un incremento estadístico en las probabilidades de tormentas estivales severas.

2. La dinámica del deshielo cordillerano

A diferencia de los ciclos secos precedentes, las cabeceras de cuenca cuentan con reservas níveas considerables. El factor crítico que analizan los especialistas no es únicamente el volumen acumulado, sino el comportamiento térmico: un ascenso gradual de las temperaturas permitirá un escurrimiento controlado hacia el río San Juan y sus afluentes, mientras que olas de calor repentinas acelerarían el deshielo.

3. Riesgos asociados a la concentración de caudales

El ingreso de grandes volúmenes de agua en lapsos acotados entraña riesgos para las comunidades ribereñas y la red vial. La bajada de crecientes por cauces secos suele arrastrar material sólido (barro, rocas y vegetación), pudiendo generar aluviones. Áreas de departamentos como Calingasta, Iglesia, Jáchal, Valle Fértil, Albardón, Sarmiento, Zonda y Ullum demandan atención prioritaria.

4. Infraestructura de regulación y trabajos en territorio

A diferencia de episodios históricos del siglo pasado, San Juan dispone de un sistema de presas compuesto por Los Caracoles, Punta Negra y Ullum sobre el río San Juan, y Cuesta del Viento en el río Jáchal. Estos embalses permiten laminar crecidas y dosificar los erogamientos. En paralelo, cuadrillas provinciales y municipales realizan dragados, desembanques y rectificación de defensas en zonas críticas.

5. Tiempos de anticipación y conducta comunitaria

Si bien el monitoreo de caudales por deshielo otorga un margen de previsibilidad de varios días, las tormentas convectivas locales y la caída de granizo se desarrollan con escasas horas de ventana. Desde Protección Civil enfatizan que la preparación busca minimizar imprevistos y solicitan a la población mantenerse informada por vías oficiales, evitando transitar por badenes inundados o acampar en márgenes de ríos secos.

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