
La periodista eligió la pantalla de Intrusos para romper el silencio tras la masiva ola de repudio que generaron sus declaraciones sobre el abuso infantil. Visiblemente afectada, miró a cámara, admitió su grave error y pidió perdón a las víctimas: «Por ahí querés decir una cosa y decís otra. Me equivoqué y pido disculpas, me hace mal haber removido ese dolor».
El escándalo mediático y social que se desató tras las declaraciones de Marcela Tauro en el programa radial El Club del Moro tuvo su capítulo de mayor tensión y honestidad brutal en la televisión en vivo. Luego de que sus dichos vinculados a «honrar» a progenitores abusadores se viralizaran con un repudio unánime, la histórica panelista decidió dar la cara. Rompió el silencio en el programa Intrusos en el Espectáculo (América TV), el espacio que considera su hogar profesional, para ensayar un profundo y quebrado pedido de disculpas públicas.
Evitando los comunicados fríos en redes sociales, la periodista prefirió la exposición directa frente a la cámara para que sus gestos y su mirada hablaran por ella en un momento de extrema vulnerabilidad y autocrítica.
El crudo mea culpa en la televisión
Apenas comenzó su intervención, Tauro no buscó justificar lo indefendible ni esquivar el impacto de sus palabras. Al contrario, demostró que el impacto al escucharse a sí misma fue igual de desolador que para la audiencia.
«Cuando lo escuché sonó aún peor. Por ahí querés decir una cosa y decís otra, y no está bien lo que dije. Quiero pedir disculpas. Es un horror lo que dije, lo que salió al aire. No pienso eso, obviamente. No quiero ni repetir la palabra, porque me hace mal», enfatizó con la voz entrecortada.
La periodista agradeció públicamente a los conductores Adrián Pallares y Rodrigo Lussich por cederle el espacio televisivo de manera urgente. Explicó que consideraba fundamental que el público pudiera observar sus expresiones: “Quise pedirles a ustedes primero si me daban la oportunidad de dar la cara frente a cámara. Acá se transmite con los ojos, con los gestos y con todo lo que yo quiero decir. No en un micrófono de la radio, que también lo haré”.
Un pedido de perdón directo a las víctimas y el factor de los traumas
El punto más sensible de su descargo estuvo dirigido de manera explícita a quienes sufrieron en carne propia delitos contra su integridad durante la infancia. Consciente del daño colateral que causaron sus reflexiones metafísicas en la radio, Tauro se mostró compungida por la revictimización inconsciente que generó.
«Y sobre todo, a las mujeres y hombres que han pasado por esa situación, les quiero pedir disculpas, porque se han sentido mal, por el dolor que les removí. Soy muy transparente y me equivoqué, y bueno, admito mi error y pido disculpas», continuó expresando ante el respetuoso silencio de sus compañeros de piso.
Finalmente, la comunicadora ensayó una breve explicación sobre el trasfondo de sus dichos, vinculándolo a su propia búsqueda espiritual y psicológica para cortar mandatos ancestrales, aunque admitió que la analogía utilizada fue aberrante. “Reparo en todo, en mis traumas. Busqué sanar, busqué sanar también para que mi hijo no heredara cosas que la madre trae. Entonces, me parece bueno pedir disculpas si me equivoqué y pido disculpas, fue un horror lo que dije”, concluyó, cerrando uno de los momentos más difíciles de su extensa carrera en los medios de comunicación.
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