
Una disputa entre vecinas en el departamento Rivadavia superó cualquier límite imaginable de violencia y derivó en una cruenta agresión física con mutilación incluida. El conflicto vecinal, caracterizado por un sistemático acoso y amenazas de muerte, culminó con una violenta gresca en la que una mujer sufrió la pérdida de parte de su pabellón auricular luego de recibir un feroz mordisco. Tras esquivar los llamados de la Justicia, una de las principales responsables terminó tras las rejas en las últimas horas.
Las imputadas por este salvaje episodio fueron identificadas por fuentes judiciales como las hermanas Mariela Celeste y Andreina Gutiérrez. Ambas estaban en la mira de las autoridades locales por coordinar hostigamientos diarios contra la damnificada. Sin embargo, el caso escaló hacia una calificación delictiva severa el día en que las agresoras emboscaron a la víctima: en medio de los golpes de puño, una de las hermanas se abalanzó con saña sobre el rostro de la mujer y, mediante una fuerte presión dental, le seccionó un fragmento de la oreja.
«Fue un ataque de una violencia descomunal. Las audiencias de formalización de cargos debieron suspenderse y reprogramarse en reiteradas oportunidades debido a una estrategia de ausencias: las hermanas nunca se presentaban juntas a las citaciones, burlando el accionar tribunalicio», explicaron voceros judiciales.
Detención, rebeldía y juego de ausencias
El proceso penal se vio dilatado por semanas debido a las maniobras evasivas de las causantes. Para la última convocatoria, Andreina Gutiérrez —quien habitualmente cumplía con las firmas e instancias obligatorias— decidió pegar el faltazo y ausentarse sin justificación médica, por lo que su situación procesal quedó al borde de la rebeldía.
En contrapartida, quien sí ingresó a la sala de audiencias fue Mariela Celeste Gutiérrez, aunque no lo hizo por sus propios medios ni de forma voluntaria. La mujer compareció en calidad de detenida comunicada, luego de que brigadas policiales la interceptaran en la vía pública al constatar que arrastraba una condena de ejecución condicional previa en su contra, lo que agravó de inmediato su estatus ante la ley.
Treinta días tras las rejas
Durante el desarrollo de la audiencia de control, los representantes de la UFI Genérica expusieron la gravedad de las lesiones impresas en el cuerpo de la denunciante y el inminente riesgo de fuga. Avalando la teoría fiscal, el juez de Garantías Dr. Meglioli resolvió dictar la prisión preventiva para Mariela Celeste Gutiérrez por el plazo inicial de 30 días, disponiendo además su inmediato traslado de urgencia y alojamiento en los pabellones del Servicio Penitenciario Provincial (SPP).
Asimismo, atendiendo la complejidad de la causa y la búsqueda de nuevos testimonios vecinales, el magistrado sanjuanino le otorgó al Ministerio Público Fiscal un plazo de investigación penal preparatoria de 4 meses para recolectar todas las evidencias científicas y forenses faltantes antes de elevar el brutal expediente a juicio definitivo.
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